13 noviembre, 2020

MIASIS

La miasis es una infestación ectoparasitaria (el parásito se encuentra en el exterior como las pulgas, los piojos, los mosquitos o las moscas) de los tejidos viables o necróticos producida por las larvas dípteras de moscas superiores, entre las que destacan: Oestridae (o moscardones), Calliphoridae (mosca del gusano barrenador del ganado y la moscarda de la carne) y Sarcophagidae (mosca de la carne). La clasificación de esta enfermedad puede variar:
  • Según su presentación clínica: forunculoide (subcutánea), de las heridas (superficial), de cavidades (atrial o invasiva), intestinal, urinaria y vaginal.
  • Según la relación huésped - mosca: primarias u obligatorias, secundarios o facultativas y accidentales o seudomiasis.
Inicialmente se suele clasificar como miasis obligatoria o facultativa, aunque la miasis cavitaria (invasiva) es la más frecuente junto con la miasis forunculoide. Esta última se presenta cuando una o más larvas penetran en la piel, lo que causa lesiones pustulosas que parecen nódulos o forúnculos.

La forma de invadir al huésped puede llevarse a cabo de diferentes maneras. Un ejemplo podría ser el de la mosca tumbu, que deposita los huevos en las ropas húmedas, de manera que cuando la persona se pone la ropa las larvas surgen y excavan rápidamente la piel gracias a sus mandíbulas. Otro caso es el moscardón hembra, que captura huevos de mosquitos y les deposita sus huevos, de manera que cuando el mosquito pica al huésped también libera los huevos del moscardón; a continuación las larvas se liberan y empiezan a alimentarse de la sangre caliente del huésped. Cuando las larvas llegan a su estadio final, se liberan, caen al suelo y se transforman en crisálidas para posteriormente convertirse en moscas adultas.
Es común que los huéspedes recuerden la picadura de un insecto volador antes de la enfermedad, en la cual se desarrollan forúnculos. Mientras tanto, las larvas siguen en contacto con la superficie para poder respirar. La extracción manual es complicada porque los gusanos se anclan a la zona subcutánea con los ganchos anteriores.

TRATAMIENTO

El tratamiento consiste en taponar los espiráculos respiratorios de las larvas para forzar su salida. También se recomienda la inyección de lidocaína en las lesiones.
En el caso de que el primer tratamiento no funcione y la larva no salga, se procede a la asfixia de la larva, siendo preciso su extracción quirúrgica.
Es importante, además de quitar la larva, limpiar bien las heridas, ya que ha habido complicaciones secundarias a la miasis que han terminado en tétanos.



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