12 noviembre, 2020

FILARIASIS LINFÁTICA I

La filariasis linfática, conocida comúnmente como elefantiasis, es una enfermedad producida por los nematodos Wuchereria bancrofti, Brugia malayi o Brugia timori. El contagio se produce mediante mosquitos, pero no es solo un género el portador, ya que abarca especies como Anopheles (la menos efectiva), Culex (la más eficaz) o Aedes.
En esta enfermedad, los gusanos adultos están establecidos en los vasos linfáticos alterando su funcionamiento y las microfilarias (larvas pequeñas) circulan por la sangre, lo que provoca que el mosquito contraiga estas microfilarias y pueda acabar contagiando a otra persona. Los gusanos tienen una media de 6-8 años produciendo larvas.

Comparación pierna saludable y pierna
con elefantiasis
A pesar de que esta enfermedad es conocida (como se ha dicho antes) como elefantiasis, no son sinónimos. Cuando la filariasis linfática se vuelve crónica puede producirse linfedema (acumulación de líquido linfático por incapacidad de drenar la linfa) o elefantiasis (engrosamiento de la piel y otros tejidos). Suele producirse una inflamación local de la piel, vasos linfáticos y ganglios debido a una infección secundaria más que a la respuesta inmune del cuerpo. Las zonas más afectadas suelen ser las extremidades cuando la infección se produce por el netamodo Brugia malayi y afecta a las mamas y a los genitales masculinos con el nematodo Wuchereria bancrofti.

EPIDEMIOLOGÍA

La filariasis linfática es endémica en el sur de Asia, Áfica subsahariana y el Pacífico. Los países con la mayor prevalencia son: Indica, Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Nigeria, Ghana, Kenia y Tanzania. En función de que nematodo es el que produce la infección, se distinguen diferentes zonas:
  • W. bancrofti: no existe reservorio animal
  • B. malayi: sur y sudeste de Asia y partes del Pacífico; puede infestar a gatos y primates además de a humanos
  • B. timori: islas del este de Indonesia
Para poder contraer la enfermedad la exposición al mosquito debe ser intensa, ya que menos del 1% de los mosquitos vectores contienen larvas infectivas.

DIAGNÓSTICO

Para el diagnóstico primero se debe comprobar el historial clínico y la posible exposición en zonas propensas a estas enfermedades como las mencionadas en el punto anterior. También se pueden coger muestras para analizar si hay microfilarias en sangre o en otros lugares como el líquido de los hidroceles (acumulación progresiva e indolora de líquido entre las paredes del escroto).

TRATAMIENTO

El tratamiento habitual se realiza con dietilcarbamazina con dosis de 6 mg/kg de peso corporal/día dividida en dos a tres dosis durante 14 días hasta un total de 72 mg/kg. Con todo, este tratamiento es más efectivo en las larvas que en los gusanos adultos.

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